El cerdo es omnívoro y puede utilizar una amplia variedad de materiales alimenticios, entre los que se incluyen raíces, desperdicios de alimentos del hombre, productos secundarios de la leche, pasturas y ensilados, y desperdicios de vegetales. El empleo de forrajes se ve restringido por la capacidad estomacal del cerdo; por otra parte, los alimentos fibrosos son mal digeridos y tienden a reducir tanto el consumo voluntario por parte del animal como la digestibilidad del alimento.
El empleo de alimentos forrajeros también se ve limitado por las dificultades practicas que se encuentran durante la recolección, almacenamiento y administración de los mismos, así como en el control preciso de los consumos. Independientemente de eso, cuando es posible resolver estos problemas,,el empleo de forrajes constituye la base de una producción económicamente conveniente.
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